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Mi vecina es muy puta

noviembre 5, 2008 Autor Pajaporno  
Categoría Relatos Eróticos

Bueno todo empezó hace más o menos un año cuando compramos la casa, mi mujer y yo y nos mudamos a un residencial de casas adosadas, el recibimiento fue excepcional, no he visto vecinos más agradables y simpáticos, pero no nos desviemos del tema, fui conociendo vecino por vecino hasta que en una de las casas me encontré a una mujer de unos 35 años más o menos guapísima, me quedé mirándola fijamente porque era una diosa, a ella la llamaremos María José, al momento salió el marido y ella se metió para la casa.

Vaya corte pero bueno la intención era presentarse pero ahora teníamos una tarea más un buen pajote pensando en ella. Ella es…como diríamos un bellezón de estatura media, color de pelo cobrizo de piel blanca, un culo de infarto y unas piernas duritas, yo me llamaré Andrés un chico normal ojos verdes castaño, no estoy mal y nunca he tenido problemas para relacionarme, tengo mucha labia.

Los días pasaban y yo la buscaba y solo la encontraba llevando a su hija a la guardería o el colegio, la miraba por la ventana a escondidas y más de una vez me pilló observándola, pero llegó el día que más perplejo me quedé, estaba arreglando las plantas del porche y llegó con su niña, nuestras miradas se cruzaron, nos saludamos y la vi en todo su esplendor, iba hecha una zorrita, vestía un vestido rojo tipo minifalda, zapatos de tacón, una diosa, ella se dio cuenta que la estaba observando pues en su cara se notaba una sonrisa picara, yo me metí corriendo para casa para hacerme una paja.

Así pasaron los meses y llegó el frio invierno y dejé de verla del día a la mañana, yo cambié de turnos de trabajo y supongo que ella también, pero una mañana la suerte estaba de mi lado bajé al pueblo en coche para hacer unos papeles cuando en la avenida principal la veo, iba verdaderamente cargada de bolsas y aun le quedaba un rato para llegar a casa, así que me di la vuelta con el coche y dejé de hacer mis cosas, paré a su lado y le pregunté, ¿ María José vas para casa?, ella me contestó que si, así que paré en doble fila, le ayudé a meter las bolsas y ella se subió y nos vinimos para el residencial, el trayecto fuimos hablando de cosas banales, como del tiempo, el frio…al llegar al residencial le ayudé a descargar y meter las cosas en la casa.

Allí estábamos los dos en su casa, solos, a pocos metros de la casa de mi mujer, iba vestida muy normal, vaqueros, botas altas por fuera y una chaqueta pero ¡que buena estaba! y yo súper cortado, empezamos a romper el hielo hablando y sacándolas cosas de las bolsas, ella me dijo que no hacía falta pero no tenía nada mejor que hacer, y disfrutar de sus vistas tan cerca no se pueden desperdiciar.

Ella me ofreció un café el cual acepté, pues me encanta el café y lo tomamos en el salón, los dos sentándose enfrente uno del otro hablando y hablando hasta que salió el tema del trabajo, diciéndole que la semana que viene empezaba tres semanas de vacaciones y que estaría en casa todo el día solo, haciendo cosillas, ella me comentó que estaría igual pues se quedó sin trabajo, esta puta crisis… Después seguimos hablando de otros temas hasta que llegó el tema de los vecinos, yo le dije que estaba contento por los vecinos que me habían tocado, que eran muy agradables y buenas personas de puertas para fuera, dentro de sus casas que cada uno sea como sea, y me preguntó por ellos, me hizo gracia y a la vez nerviosismo, así que me reí y me preguntó el porqué lo hice, y le contesté que fue la mejor sorpresa que me podía haber encontrado, ella preguntó el porqué y no sabía que contestar, simplemente me armé de valor y le dije que por ella, con mucha educación la alagué tanto que era para decirle solo en un par de palabras, eres una diosa, te quiero follar, no le dije esas burradas pues me metería en un gran problema.

Ella me comentó que era una mujer casada normal y le dije que no y le comenté el día que la vi con el vestido rojo, que fue cuando más me sorprendió lo guapa que era y lo bien que estaba, me lancé un poco y le dije que no la volví a ver con ese vestido con lo que me comentó que era de verano y le dije pues te hace una figura fenomenal, y lo que daría por verle con el vestido, ella sonrió, el tiempo pasó volando y el café terminado, y yo me retiré sin saber si le había sentado mal o bien.

Pasaron los días y llegaron mis esperadas vacaciones, todo el día aburrido así que me levantaba temprano para salir a correr cuando una mañana me la encuentro a María José llevando la niña, se había puesto muy maruja, un chándal, nos saludamos y me fui a correr, a la vuelta me duché me cambié y llamaron a la puerta, abrí, era ella, se había cambiado de ropa, traía un abrigo largo, medias y zapatos de tacón, me dijo que si podía pasar, lo cual la invité, me comentó que sentía muy sola a lo cual le invite a un café, pasó al salón y le invité a quitarse el abrigo y sorpresa, llevaba ese magnífico vestido rojo.

Me quedé mirándola fijamente mientras alzábamos la taza de café el tiempo se había parado hasta que el silencio lo rompió ella preguntándome si era ese el vestido, yo le dije que sí, que era ese, y le pregunté, ¿no era de verano?, y me contestó que si añadiendo que le apetecía ponérselo este día, yo solo supe sonreír ella se levantó y poniéndose delante mío dijo ¿tú crees que me queda bien? Mi reacción fue contundente, la cogí de la mano y la llevé a la planta de arriba y la puse enfrente de un espejo de cuerpo entero, hice que viese su culito reflejado en el, para luego darle la vuelta y ponerla de frente.

En esos instantes tenía mis manos puestas en sus caderas y comencé a besarle el cuello despacito y ella se dejaba, nuestros labios se encontraron y nos empezamos a besar, muy de prisa como dos animales salvajes, le empecé a meter la mano por debajo del vestido y el tacto de la lycra más me encendía.

La tumbé en la cama y cuando me pude desprender de ella bajé a sus pies, y comencé el juego lamiendo esas medias centímetro por centímetro hasta meter debajo mi cabeza debajo del vestido, olía a hembra en celo, le empecé a lamer por encima y al rato le quité las medias y el tanga que ya lo tenía empapado, y seguí lamiendo allí abajo, ella no me soltaba, me tenía presionado con sus manos y diciendo que no parara, estuvimos un buen rato hasta que ella se corrió, su flujo corría por mi boca, un sabor a lujuria, un sabor inexplicable.

Cuando se repuso se quitó el vestido y allí pude ver lo verdaderamente buena que estaba, nos empezamos a besar, cuando ella se separó de mí y me dijo que me tumbara, me quitó mis pantalones y mi bóxer, que estaba a punto de reventar y empezó a comerse mi polla entera, tenía mucho vicio en su mirada, me la lamía, me dabas besos en las pelotas, estaba disfrutando como nunca lo había hecho, y llegó el momento de estallar, lo hice en su boca y ella como una autentica guarra se lo tragó enterito sin dejar caer nada, cuando ya no tenía nada en la boca, subió a mi altura y nos empezamos a besar, era una sensación rara, su boca sabía a mí, pero me gustaba.

Al rato de estar besándonos yo ya estaba preparado para un nuevo ataque, ella lo notó y se puso encima mío para cabalgar, no me lo podía creer, el deseo de mis pajas compartiendo sudor y jadeos, ella se empezó a mover muy despacito, dando todo su cuerpo a mí, el ritmo empezó a ser frenético, en un momento ella se paró por cansancio con lo que me pidió que la sustituyera en la postura, yo me puse arriba y seguimos con nuestra tarea, en el momento que me fui a correr paré y le dije que se pusiera a cuatro patas, a lo que ella accedió.

Al tenerla en esa postura, me excitó muchísimo y comencé a comerle el coño y con el mismo movimiento le lamía su otro agujerito, cuando vi que mis ganas de correrse pasaron me puse detrás suyo como para metérsela pero lo que hice fue con la mano metérsela en el coño y con el jugo que soltaba se lo llevaba al culo para lubricarlo, ella estaba deseosa, solo decía no pares y sudaba como si fuera pleno verano. Cuando lo noté lubricado empecé a meterle un dedo por el culo y cuando vi que ella dejó de protestar empezó mi embestimiento, ella al principio se empezó de quejar pero le duró poco, hasta que los quejidos se convirtieron en jadeos de placer.

Me pedía más que siguiera, para lubricarle más de vez en cuando se la metía en el coño y luego en el culo con más fuerza, ella estaba hecha una perrita en celo, cuando llegó el momento de mi corrida fue un terremoto para los dos, me corrí en su colita enteramente dentro.

Quedamos rendidos en la cama uno encima del otro, nos besamos, habíamos disfrutado mucho, ella me dijo que se tenía que ir a lo cual no me opuse, lo que me sorprendió fue que el semen le salía por el culo, ella se puso su tanguita como si el semen no lo dejara escapar, guardó sus medias y ya vestida me dio un beso en la boca y me dijo al oído, me llevo el culito lleno de ti y me encanta. Me dio otro beso y se fue. Vaya a saber que haría esa guarra con mi semen.

Creí que sería la primera y la última vez que estaría con ella, pero durante este tiempo han surgido miles de ocasiones de disfrute, en su cochera, en la piscina del pueblo, pero esas historias las iré contando más adelante.

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