Lésbicas en la oficina
Agosto 27, 2008 Autor Pajaporno
Categoría Relatos Eróticos
Zaira era una tía emprendedora de 23 años, recién graduada en Mercadeo, cabello negro azabache, ojos color caramelo, de tez blanca, de muy buena figura, un cuerpazo muy bien proporcionado, había comenzado a trabajar en una empresa del ramo turístico y su primera labor era visitar varios hoteles en una isla caribeña para ofrecer los paquetes turísticos de la empresa.
El gerente por tratarse de una empleada con poca experiencia, le hizo acompañar de Martha, otra joven de 24 años, pero con dos en la empresa y con mucho éxito dentro de la misma, Martha era una rubia de ojos azules, de tez bastante bronceada por el sol, al igual que Zaira con un cuerpazo espectacular.
Las chicas se pusieron de acuerdo para partir al día siguiente en avión, se encontraron muy temprano en el aeropuerto, abordaron rumbo a la paradisíaca isla, durante el vuelo aprovecharon para conocerse mejor, Zaira en comparación con Martha resultó ser más conservadora, Martha por su mismo trabajo era más extrovertida por lo que le decía a Zaira que con el tiempo sería igual a ella, se cayeron bien mutuamente, por lo que el viaje se les hizo placentero.
Al llegar al hotel se encontraron con la sorpresa de que por error de la secretaria de la empresa, en vez de reservar una habitación doble, reservó una matrimonial, en la recepción del hotel les prometieron que en cuanto se desocupara una doble harían el cambio, pero que por el momento deberían tomar la matrimonial, ya que tratándose de un lugar turístico el hotel se encontraba full.
Ellas por su parte no hicieron mayor reparo, subieron a la habitación, encontrándose que esta tenía una hermosa vista al mar, un espacioso baño con jacuzzi y la habitación de por si, era bastante amplia, al mirar la cama observaron que era inmensa, por lo que coincidieron en que las dos podían dormir cómodamente en la misma, al preguntar a la camarera que tal era en comparación con la doble, esta les indicó que las dobles tenían vista al estacionamiento, no tenían jacuzzi y eran más pequeñas.
Al retirase la mucama, se miraron con complicidad y rieron, como diciendo estas pensando lo mismo que yo, Martha tomó la iniciativa y le indicó a Zaira si la empresa está pagando por esta habitación quienes somos para decirles que no, Zaira afirmó, por lo que Martha inmediatamente tomó el teléfono y llamó a la recepción, pidiendo que no era necesario realizar el cambio.
Martha por ser la más experimentada hizo el plan de trabajo y las estrategias de mercadeo, eso le tomó el resto del día, por lo que en la mañana iniciarían las visitas a los distintos hoteles, agotadas decidieron ducharse para luego cenar y después acostarse para el día siguiente estar frescas cual par de lechugas, acotó Martha.
Zaira estaba maravillada, por la actitud y forma de ser de Martha, desenfadada, extrovertida, preactiva, exitosa, todo lo que fantaseaba ser Zaira como mujer y profesionalmente, mientras se duchaba pensaba que ella al contrario de Martha era muy conservadora, en muchos aspectos, a veces se sentía intimidada por lo extrovertido de Martha, acabó de ducharse se miró al espejo, se detalló su tupido monte de Venus, pensó que debería recortarlo un poco por si tenía que ponerse el bikini, se secó y colocó un pijama que consistía en pantalón largo y una blusa sin mangas sujetadas a los hombros con tiras.
Martha al verla salir le sonrió con un gesto de aprobación, le pareció que al natural poseía un rostro hermoso, de una se metió al baño y procedió a ducharse, al terminar de ducharse salió completamente desnuda, secándose la rubia cabellera, lo que causó cierto rubor a Zaira, no se lo esperaba y mucho menos cuando Zaira le preguntó si tenía algún problema con su desnudez puesto que ella dormía tal como dios y su madre la trajeron al mundo, Zaira para no pecar de conservadora le dijo que no, pero lo que no pudo evitar, fue mirar embelesada la vagina depilada totalmente de Martha.
Martha al pillarla mirándola le preguntó: ¿te gusta? Zaira ruborizada balbuceando le contestó que no, sólo que le llama la atención ver una vagina totalmente depilada, Martha con cierta socarronería le preguntó: ¿acaso tú no te depilas? Zaira cada vez más apenada le contestó que no.
Pidieron una pizza y mientras comían hablaron de todo, pero sin volver a tocar el tema vaginal, pero Zaira no podía evitar la incomodidad del desenfado de Martha, que como comían en la cama, se colocó frente a Zaira, sentada en posición de loto, por lo que Zaira tenía que voltear para todos lados para evitar ver el coño explayado de Martha, al terminar de cenar decidieron acostarse dándose las espaldas, a Zaira le costó tomar el sueño, mientras que Martha cayó como un lirón, en la mañana al despertarse se encontró abrazando a Martha por lo que se incorporó inmediatamente, Martha quien estaba despierta soltó la carcajada y le preguntó a Zaira de manera jocosa si pensaba que abrazaba a su osito o a su novio.
El día transcurrió entre visitas a hoteles y entrevistas, al final de la tarde llegaron al hotel un poco alegres, pues habían tomados algunos tragos para celebrar el éxito de la jornada, puesto que habían conseguido colocar el 100% de los paquetes turísticos en apenas un día, por lo que el día siguiente les quedaba libre, subieron a la habitación para informar al gerente de sus logros, este en premio al desempeño les anunció que podían disfrutar del siguiente día con los gastos por cuenta de la empresa.
Las dos chicas celebraban y planeaban lo que iban hacer en la noche, por lo que decidieron disfrutar del jacuzzi, Martha fue la primera en desvestirse y tal Eva se introdujo en el agua, Zaira ayudada por el licor y por la emoción decidió imitar a Martha y tal como vino al mundo la secundó.
Martha miró el coño peludo de Zaira y le dijo que tenían que buscarle una solución, Zaira le preguntó que cómo, ya que ella jamás se había depilado, Martha le dijo que no se preocupara que ella se encargaría.
Salieron del jacuzzi y Martha le pidió a Zaira que no se vistiera porque tenía que hacerle un arreglo vaginal, las dos rieron por la ocurrencia, le pidió que se recostara en el borde de la cama, con las piernas como si fuera a parir, se dirigió al baño y regresó con una afeitadora, agua, tijeras, gel de afeitar y crema. Se colocó frente al peludo coño de Zaira, sentada en una pequeña banqueta y comenzó a recortar con las tijeras.
Zaira no salía de su asombro al verse con las piernas abiertas y con Martha trabajándole el coño, jamás pensó que ella podía ser tan liberal, ni con su novio hubiese podido atreverse a esto, sentía los nudillos de Martha rozar su vulva lo que le producía un gustoso hormigueo, pero que ella trataba de evitar, pensando en otras cosas, Martha por su parte que ya había tenido relaciones con otras chicas, comenzó a aprovecharse de la inocencia de Zaira y rozaba más de lo debido.
Martha había concluido el recorte con las tijeras, por lo que mojó sus manos para humedecer el área vaginal para untar el gel, esto lo hizo muy lentamente y con toda intención, disimuladamente miraba los pezones de Zaira que apuntaban directamente al techo, sabía que a Zaira esta situación la estaba excitando, pero sabía que tenía que ir con prudencia puesto que Zaira jamás había tenido algún acercamiento lésbico.
Zaira sentía las manos de Martha recorrer suavemente su coño, luchaba para evitar humedecerse, se decía que era una mujer quien la tocaba, por lo que no podía excitarla, pero era una lucha casi perdida, su cuerpo parecía no querer aceptar imposiciones, al comenzar Martha a pasar la afeitadora, ya no pudo evitar humedecerse, la sensación era tan rica que se rindió, cerró los ojos y decidió abandonarse a las delicias de los roces.
Martha observó el líquido blanquecino que se asomaba entre los labios vaginales y sonrió faltaba muy poco para disfrutar de ese apetitoso manjar, le indicó a Zaira que debía separar los labios para poder afeitar bien esa área, Zaira más que con un si fue con un gemido que dio su aprobación, Martha al fin terminó con la tortura tomó una toalla húmeda y aseó todo el área afeitada y procedió a untar la crema para debilitar los vellos, una vez concluida su labor, se quedó observando el ahora depilado coño de Zaira, se acercó y le estampó un beso diciendo, que había quedado como cuquita de bebé, se incorporó y sin dejar que Zaira reaccionara a ese gesto, buscó un espejo y lo colocó frente al hermoso coño de Zaira para que esta lo mirara.
Zaira miraba encantada su cuchumina, pudo ver su rajita humedecida, no dio mucha importancia al hecho y agradeció a Martha, esta colocándose a su lado le dijo que ahora su novio podría darle un buen lengüetazo sin temor a enredarse con la pelambre que antes tenía, Zaira afirmó, pero pensando que estaba mintiendo ya que la lengua de su novio no había estado por esos lados, Martha le pilló la mentira y le increpó que lo más seguro era que con ese coño enmontado nadie se había atrevido a explorar ese lugar y celebró con una carcajada, Zaira apenada se ladeó dándole la espalda, por lo que se hizo un silencio sepulcral, Zaira divagaba en sus pensamientos, cuando sintió el cuerpo de Martha que se le acercaba, sintió su respiración en el oído y escuchó a Martha preguntar si quería que le mamara el coño.
Se volteó quedando sus rostros de frente, diciendo a Martha que tenía unas ocurrencias, que siempre estaba con payasadas, por su parte Martha se quedó mirándola directamente a los ojos, por lo que Zaira intuyó de que no se trataba de alguna payasada de Martha.
Ante la evidente y seria propuesta de Martha, Zaira sintió un cosquilleo en su bajo vientre y una humedad en su vagina, sonrojada de la pena y de la excitación, solo atinó a decir, pero si somos dos chicas, Martha sonrió ante tal respuesta a la vez que sacaba su lengua mostrándola a Zaira preguntó si se le notaba la vagina, Zaira confundida preguntó: ¿la vagina? Por supuesto replicó Martha, acaso puedes diferenciar entre la lengua de una chica o la de un chico, Zaira sin argumentos o sin ganas de seguir refutando, bajó la mirada y dijo si y la vez que asentía con la cabeza, si ¿qué? Preguntó Martha.
A lo que me preguntaste contestó Zaira, Martha un poco jugando con la timidez de Zaira, volvió a preguntar ¿y qué dije? Lo de besarme abajo dijo Zaira, ¿besarte? Yo dije mamarte el coño, anda dilo increpó Martha a Zaira, Zaira ya desesperada e impaciente, miró a los ojos a Martha y con voz firme dijo: que me mames el coño, Martha también excitada por el morbo de la situación, abrazó a Zaira pegando su cuerpo desnudo contra el suyo, comenzó a besar por las mejillas a Zaira para tranquilizarla, entre besos y besos llegó a sus labios, besándolos primeramente suave casi rozándolos, hasta que Zaira los fue abriendo para recibir la lengua de Martha, se besaron en un principio con suavidad, poco a poco pasaron a besarse con pasión y lujuria, sus coños se plegaron, ambas podían sentir la humedad de cada una, Martha separó su rostro del de Zaira y le dijo: hoy tú no haces nada, déjame a mí.
Inmediatamente comenzó a besarle el cuello, para ir bajando a sus firmes y redondos senos, primero besó y rozó con su lengua alrededor de los erectos pezones, para luego envolverlos entre sus labios y acariciarlos con la punta de su lengua, Zaira se sentía como en el aire, su novio jamás se había tomado el tiempo y la dedicación que Martha le dedicaba a cada uno de sus pezones, Zaira estaba a punto de tener su primer orgasmo, Martha lo sabía, por lo que con su mano comenzó a acariciar la entre pierna de Zaira sin tocar su área vaginal, Zaira no pudo más y se vino con su primer orgasmo del día, sentía brotar borbotones de flujo desde la entraña de su cuchumina, pero no estaba conforme, quería más, quería sentir la lengua de Martha en su coño, por lo que pidió a Martha que continuara.
Lentamente Martha continuó su recorrido hasta llegar al recién depilado coño de Zaira, entre los labios vaginales de Zaira quedaba muestra de su recién orgasmo, con suavidad Martha recorrió con la punta de su lengua la rajita del coñito, lamiendo restos del líquido que brotaba de ella, sentía como se contraía el cuerpo de Zaira, a lo lejos escuchaba los gemidos y la fuerte respiración de Zaira, con suavidad separó los labios vaginales del coño de Zaira, con su lengua rozaba los bordes hasta llegar a su clítoris, Zaira movía en forma circular su cadera, luchaba por alargar la llegada de su próximo orgasmo, pensaba en lo que se había perdido todo este tiempo, balbuceaba palabras que poco Martha entendía, pero que intuía que eran de gozo, la lengua de Martha recorría desde el clítoris hasta el orificio anal, en este se tomaba su tiempo en acariciar en forma circular.
Ya la resistencia de Zaira por extender la llegada de su orgasmo era casi imposible, Martha por su parte mientras acariciaba con su lengua el clítoris de Zaira, con su dedo medio comenzó a abrirse camino por el orificio anal de Zaira, esto aceleró la llegada inminente del segundo orgasmo de Zaira que a diferencia del silencioso primer orgasmo, este fue sonoro, bullicioso, Zaira no dejaba de gritar: ¡Que rico! ¡Que rico!
Martha satisfecha por la labor cumplida, se incorporó y con un beso en la boca de Zaira, mezclado con saliva y flujo vaginal, selló lo que era el inicio de una larga y cachonda amistad.




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